martes, 4 de abril de 2006

Ruta de Picadas a Pelayos de la Presa.



Junto al Pantano de Picadas, pasado Aldea del Fresno y entrando por la carretera que va a Villa del Prado, podemos iniciar esta ruta, que para mi, conjuga una mezcla entre recorrido tranquilo, de bonitos paisajes y tramos relajados con grandes pendientes de importante dureza y zonas de vaivenes que generan momentos de verdadero sufrimiento deportivo. Por eso, hace de esta ruta una de mis preferidas y mas acordes a mi condición física actual. Si a eso unimos que esta cerca de casa… y que es una de esas rutas que he compartido con mi hermano, desde casi el mismo día en el que me inició en este deporte de la bici de montaña, pues ya lo tiene todo.

Empezamos pues en el desvío a Picadas saliendo de la carretera de Villa del Prado a 2 Km., más o menos, después de cruzar el puente del río Alberche. Por ahí iniciamos nuestro recorrido pasando por una pequeña urbanización, donde hay expuesto un chalet con propuesta al estilo piedra gallega, que espero no signifique que van a llenar toda esta zona de chales, aunque temo confundirme.
Pasando junto a la parte trasera del Safari, desde donde se pueden observar algún que otro animal detrás de la alambrada que no pega ni con cola con la zona(Jirafas, Llamas , Rinocerontes...) iniciamos la primera pendiente, no muy dura, pero si preparadora de lo que mas adelante podremos encontrarnos, realmente esta pendiente sirve para ir poniendo los músculos a tono y empezar a calentar el cuerpo. Al final de esta pendiente de unos 3 km. Nos topamos una de esas casas que a todo el mundo le habría gustado disfrutar, aunque solo fuera por un fin de semana, con un bonito jardín, una vistas estupendas, su barbacoa y grandes estancias en su interior. Hasta no hace mucho ha estado abandonada, aunque ahora parece haberse convertido en un refugio de la Comunidad de Madrid que supongo utilizaran para excursiones organizadas por esta institución pública. Digo supongo porque a parte del cartelito de la Comunidad la casa sigue igual de desatendida y abandonada. Desde ahí, las vistas a la presa de Picadas son majestuosas y la verdad merece la pena hacer un alto para no perderse esta bonita estampa.
Bajamos pues hasta la compuerta de la presa la cual cruzamos y continuamos bordeando por el margen derecho del pantano. Ahora si nos adentramos en un bonito paraje siguiendo el camino de la antigua vía del tren, o lo que iba a ser la vía del tren, porque creo que finalmente nunca llego a serlo. Por estos parajes he oído yo, que no hace mucho tiempo, se han visto Nutrias Comunes y Linces Ibéricos, animales propios de estos paisajes que están dejando de estar entre nosotros con la inestimable ayuda de la civilización que con todo acabamos (véase próximas obras de la comunidad por la Carretera de los Pantanos). Este tramo, aunque largo hasta llegar casi al Pantano de San Juan, se hace muy llevadero ya que prácticamente es llano en todo el recorrido y aporta un sifín de bonitas vistas que te alegran mucho la ruta... y además se suele coincidir con otros deportistas ya sea en el agua con piraguas o por el camino marchando, corriendo o en bicicleta.
Una vez hemos llegado, casi, a la entrada de la carretera de los pantanos(N-501), nos desviamos unos 300 metros antes a la izquierda junto a una pequeña depuradora que dejaremos a la derecha, por una pequeña carretera asfaltada. Aquí si empieza lo duro, primero con rampas bastante llevaderas para ir endureciéndose hasta tal punto que es difícil mantener la bicicleta en movimiento. Después de estas rampas de unos 7 ó 8 km., llegamos al final del asfalto y nos adentramos por un bonito campo a lo largo de unos 12 km. de “rompepiernas” con subidas realmente duras aunque por terrenos bastante bien adecuados para la bici de montaña. Ojo, durante el verano, este recorrido se hace especialmente agobiante por culpa de las altas temperaturas que se registran por estos paisajes.
Ya casi terminando este sector llegamos a una zona asfaltada con una última rampa de esas que te hacen preguntarte que coño haces ahí, con una bajada relajante que te lleva a la única parte algo peligrosa por el transito de coches. Un pequeño tramo de la Nacional-403 el cual se termina muy rapidito ya que enseguida nos salimos por la primera a la derecha, la M-541, una pequeña carretera de montaña que nos lleva directamente a Pelayos de la Presa. Esta parte es de las mas divertidas de la ruta, porque si bien, al principio hay unas pequeñas rampas de subida, muy pronto se inicia una de esas bajadas que para los amantes del riesgo y la velocidad son ideales, con una parada intermedia obligada ya que es la única fuente natural del recorrido, que suele tener agua durante todo el año, incluidos algunos años de sequía.
Por las calles de Pelayos de la Presa volvemos a dirigirnos al punto donde nos desviamos junto al pantano y retomamos la vuelta bordeando de nuevo Picadas recuperando el cuerpo de las durezas del recorrido de montaña que llevamos a nuestras espaldas. Después de cruzar de nuevo las compuertas de la presa ya llegando la ruta a su fin. Nos toca el último esfuerzo con una pendiente del 11% que acaba, despues de una subida ya más tenue, de nuevo en la casa mirador de la comunidad de Madrid de la que, en un principio os hable. El camino hasta el final ya es una relajante bajada que ayuda a poner los músculos y el corazón en su sitio para terminar el esfuerzo del día.